¿Qué es la ansiedad?

¿Tengo ansiedad normal o patológica?

Cada vez que hablamos de ansiedad o estrés lo etiquetamos como algo negativo. Son sensaciones que nos hacen sentir mal, que nos hacen salir de nuestra zona de confort y por lo tanto las interpretamos como algo que no nos gusta.

Sin embargo, la ansiedad dentro de unos límites también es positiva e incluso adaptativa para la supervivencia del ser humano. Nos ha permitido evolucionar como especie, que no es poca cosa. Yo siempre digo que incluso las emociones etiquetadas como negativas sirven para algo positivo, son adaptativas y nos han permitido evolucionar como especie a lo largo de la vida.

¿Cuándo podemos hablar de ansiedad normal o positiva?

En primer lugar, he de decir que la ansiedad es algo que sentimos todas las personas a lo largo de nuestra vida. Es un mecanismo normal que nos permite ponernos en marcha ante situaciones de riesgo o amenazantes. Al sentir esta sensación de ansiedad o estrés actuamos de diferentes maneras con el fin de neutralizar o evitar dicha situación que nos causa tanto temor.

Actualmente, estas situaciones amenazantes que nos provocan ansiedad pueden ser muy variadas, por ejemplo, entregar un informe a tiempo, sentir que nuestro puesto de trabajo peligra, ver que se aproxima la fecha de un examen, etc. Sin embargo, la ansiedad ha convivido con nosotros desde el principio de los tiempos, adaptándose a nuestro estilo de vida según hemos ido evolucionando como especie. En estas situaciones, hablar de ansiedad es positivo ya que como he dicho anteriormente, hace que pongamos en marcha estrategias para acabar con esa situación que vemos como amenazante. Nos activa, nos hace salir de nuestra zona de confort y pensar en cómo vamos a actuar para entregar ese informe a tiempo o aprobar ese examen, por ejemplo.

Es algo que hemos heredado de nuestros ancestros, que también sentían ansiedad cuando veían a un depredador acercarse o tras una helada no tenían frutos para comer.

ANSIEDAD NEGATIVA O PATOLÓGICA

Ha quedado claro que cuando nos enfrentamos a un peligro real o una situación amenazante para nosotros, tener ansiedad es normal e incluso positivo. Ya que esa ansiedad hace que podamos poner en marcha mecanismos para frenar ese peligro. El problema viene cuando estos síntomas de ansiedad se producen ante situaciones que realmente no son peligrosas. Además, se percibe la ansiedad de manera muy intensa llegando a ser en ocasiones incapacitante, nos hace sentir mal e interfiere en nuestras actividades diarias, ya sean familiares, sociales, laborales, académicas, etc. Ya no hablamos de un simple ataque de nervios sino de algo que afecta a nuestra salud. Se trata de un ataque de ansiedad o de pánico y es cuando podemos hablar de ansiedad patológica.

Según el DSM-IV (habla sobre el diagnóstico de diferentes alteraciones psicológicas), la ansiedad es vivida como una emoción negativa de temor intenso y acompañada de sensaciones físicas diversas. Además, debe haber una situación u objeto temido y una interpretación del mismo como amenazante.

Este tipo de ansiedad es mucho más intensa y más duradera que la respuesta de ansiedad normal, pudiendo llegar a incapacitar a la persona que la padece.

Hablamos de ansiedad patológica porque no existe un peligro real, la respuesta de ansiedad y temor es desproporcionada en relación a la situación u objeto con el que se encuentra la persona. Por lo tanto, se puede concluir que la respuesta de ansiedad aparece en función de la interpretación que nosotros hacemos de la realidad y del mundo que nos rodea.

Estas interpretaciones que hacemos las hemos aprendido en base a experiencias anteriores y, por lo tanto, todos tenemos la capacidad de controlar y gestionar adecuadamente nuestras emociones, ansiedad incluida. Pero para ello, lo más importante es TOMAR ACCIÓN.

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