El poder de las emociones y sus funciones

Descubre para qué sirven las emociones básicas

A menudo podemos sentir una serie de emociones que erróneamente hemos catalogado como negativas. Nos hace sentir sensaciones desagradables y malestar. Por lo tanto, mucha gente intenta por todos los medios no sentir estas emociones buscando curas para aquellas que nos produce malestar.

Las emociones en sí, no se pueden “curar” porque no son enfermedades. Forman parte de nuestra naturaleza y de nuestra vida. Las emociones a las que llamamos negativas, no lo son. Lo único negativo para ti es cuando no las gestionas correctamente o cuando las reprimes.

Debes saber que todas y cada una de las emociones cumple una función importante y beneficiosa para nosotros. Por lo tanto no debemos reprimir estas emociones, no debemos intentar “no sentirlas”. Debemos escuchar lo que nos quieren decir y aprender de ellas. Debemos saber cómo gestionarlas de manera eficaz para que no queden acumuladas en nuestro interior.

Éstas son las 4 emociones básicas que forman parte de todos nosotros y las funciones que cumplen:

RABIA/IRA

Ésta emoción nos ayuda a poner límites, a aprender a decir NO. También nos da fuerza e impulso para hacernos respetar por los demás, lo que comúnmente llamamos: “ponernos en nuestro sitio”. Sucede cuando percibimos alguna injusticia.

MIEDO

Es una emoción fundamental, ya que de ella depende nuestra supervivencia. Sin miedo nos enfrentaríamos a toda clase de peligros y situaciones temerarias que nos conduciría a un desenlace fatal. Es cierto que nos produce malestar, que nos hace sentir inseguros. Pero nos ayuda a retirarnos o a ser más prudente ante un peligro inminente para nuestra vida o ante algo para lo cuál no estamos preparados.El miedo nos obedece siempre, apareciendo en aquellas situaciones que percibimos como amenazantes para nosotros.

TRISTEZA

La tristeza nos informa de que hay algo que nos duele, que nos está haciendo daño. Es un proceso donde debemos asumir alguna pérdida.Nos permite estar a solas con nosotros mismos para reflexionar sobre lo que sucede en nuestro interior. Nos facilita el camino para pedir ayuda y sentirnos reconfortados por los demás. Nos hace tomar consciencia de dónde estamos y hacia dónde queremos ir, qué deseamos o anhelamos.Nos ayuda a darnos cuenta de que necesitamos cambiar algo en nosotros, en nuestro interior, para encontrarnos mejor. Por eso, la alegría y la tristeza no pueden estar la una sin la otra, se necesitan mutuamente.

ALEGRÍA

Esta emoción nos impulsa a crear vínculos, establecer contacto con los demás, a compartir y a luchar por nuestros sueños.

Los momentos de alegría hacen que aparquemos las preocupaciones y el estrés diario. Además, se nutre de los que nos rodean, es decir, siempre se contagia. Por ejemplo, cuando alguien te saluda con una amplia sonrisa o cuando un ser querido consigue un logro, automáticamente tú también sonríes y te muestras más alegre. Por eso es tan beneficioso rodearse de personas positivas y alegres, ya que son bálsamos para nosotros.

Igualmente, es muy ventajoso poder trabajar esa alegría cada día. Puedes comprobar por ti mismo, cómo cuando estás rodeado diariamente de personas negativas, que transmiten un mal ambiente, que muestran odio, rencor o envidia hacen que tu mismo te sientas peor, que dejes de querer estar con estas personas que no te aportan nada bueno.

Sin embargo, cuando estás con alguien que transmite alegría, que siempre está sonriendo y tiene una visión más optimista del mundo, quieres estar más a menudo con esa persona. Te hace sentir bien, disfrutas de su compañía y eso te hace estar más alegre.

Como ves, todas las emociones tienen una función muy importante para nosotros. Tanto, que no podríamos vivir sin ellas. Así que, no rechaces tus emociones, acéptalas. Si están ahí es por algo, averigua el por qué, ¿qué te quieren decir?. Empieza a escuchar y dar voz a tus emociones.

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